IMPERIO BIZANTINO

Historia de Bizancio enfocada principalmente en el período de los Comnenos

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    Guilhem
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Posted by Guilhem en agosto 15, 2011

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Constantinopla en 1453 y 558 años después de 1453. Parte III: el día después. Otros templos. Apuntes y notas finales. a- La iglesia de los Santos Sergio y Baco ( Küçük Ayasofya Camii): La “Pequeña Santa Sofía”, como se la conoce en nuestros días, era en tiempos del Imperio de Oriente la Iglesia de los Santos Sergio y Baco. ¿Por qué este nombre? El templo fue mandado a levantar por Justiniano I el Grande, a principios de su reinado y a poco de fallecer su tío y antecesor Justino I a consecuencia de una úlcera mal curada. En su construcción participó Antemio de Tralles, que más tarde trabajaría en las obras de Santa Sofía. Según se cuenta, Justiniano eligió a dos soldados romanos que sufrieron martirio, Sergio y Baco, como patronos de esta iglesia, debido a que ambos se aparecieron en sueños al emperador Anastasio I, proclamando la inocencia de aquél, quien previamente había sido acusado de traición. Desde entonces, el edificio permanecería en el corazón de los bizantinos principalmente por ser permanentemente sindicado como el arquetipo y la inspiración de la gran iglesia que poco después se levantaría a muy pocas cuadras de allí. Así, pues, en tanto que precursora de la monumental Santa Sofía, esta pequeña edificación contaba, no obstante, con serios problemas estructurales: desde lo irregular de su planta octogonal, hasta la asimetría ostensible de los accesos a la nave. Ver más.

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Constantinopla en 1453 y 558 años después de 1453. Parte II: el día después. El destino de algunas iglesias tras la conquista. a- Santa Sofía (Ayasofya Camii): La enorme y casi milenaria iglesia, erigida bajo el acicate del emperador Justiniano I en el año 532, fue inmediatamente convertida en mezquita por orden de Mehmet II el Conquistador. En sintonía con las drásticas transformaciones, la estructura del edificio se modificó de manera sensible: el iconostasio fue removido y quitado, con lo que los dos cuerpos preexistentes, esto es, nave y bema, se convirtieron en un amplio y espacioso recinto. Se utilizó agua de rosas para purificar el lugar, destruyéndose a mazazos los símbolos cristianos, a la vez que se aplicaba revoque para cubrir las representaciones humanas y de animales, allí donde antes había habido magníficos mosaicos ocupando una superficie de casi una hectárea y media. A poco, los artistas islámicos pintaban figuras geométricas sobre los gruesos revoques de modo que en poco tiempo Santa Sofía se convirtió en una de las mezquitas más grandes y bellas del Islam. El proceso de transformación se completó tiempo después, cuando a la descomunal mole se le adosaron los minaretes en el exterior, mientras que en el interior, el púlpito cristiano fue reemplazado por un exquisito Mimbar. Ver más.

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Constantinopla en 1453 y 558 años después de 1453. Parte I: 29 de mayo. En lo que antiguamente se conocía como “La Ciudad” y que las compañías de turismo denominan hoy “la ciudad histórica”, se yerguen numerosos barrios, algunos de los cuales siguen identificándose con denominaciones procedentes de la etapa bizantina: Langa (en alusión al muy bizantino barrio de Vlanga), Samatya (Psammathia), Kariye I Atik (Chora), Küçük Ayasofia (Pequeña Santa Sofía), Fener (Petrion) y poca cosa más. Los restantes distritos se corresponden con términos turcos, lo cual, en cierta medida, es lógico dada la tozuda tendencia que usualmente evidencian los vencedores al momento de “reescribir” la Historia. Desde aquél fatídico 29 de mayo de 1453 en que las campanas de las iglesias griegas sonaron a muerto, han pasado exactamente 558 años. Y los efectos del transcurso de tantas centurias han dejado una huella indeleble en el paisaje y pueden verificarse hoy en cada piedra. La ciudad, con el correr del tiempo, sufrió profundas transformaciones desde el punto de vista edilicio y demográfico. Llegaron nuevos inmigrantes (armenios, turcos, albaneses, gitanos, etc.) que reemplazaron a los antiguos pobladores (griegos); las comunidades cristianas debieron acomodarse en nuevas parcelas para sobrevivir mejor a las embestidas de los nuevos tiempos. Ver más.

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Caminando junto a mi compañero, siguiendo las huellas de los recuerdos.  En un negocio de ramos generales, cerca de Barcelona, conseguimos al fin un mapa detallado de Estambul. No anochecía aun, pero la tarde de aquél crepúsculo catalán del 25 de mayo de 2009 ya se debatía agónicamente entre los rayos desteñidos de un diáfano sol que se resistía a hundirse en la distancia, entre los cerros color ocre que poblaban el horizonte. Con el mapa en nuestras manos, nos miramos con aires de complicidad y casi de manera simultánea, nos guiñamos un ojo. El viaje estaba cocinado y solo faltaba acometer los preparativos.¿La fecha elegida? Llegar a la ciudad el 28 de mayo, justo para las vísperas de los festejos turcos. Y es que al día siguiente los descendientes de Osmán festejarían el 556 aniversario de la conquista de la gran capital cristiana. No queríamos perdernos detalle alguno de las celebraciones que sobrevendrían. Hacernos de los pasajes aéreos fue un mero trámite. Barcelona-Estambul-Barcelona por el módico precio de 227 euros, vía Internet. Debo confesar que soy un enemigo acérrimo de los celulares, las tarjetas de crédito y demás menudencias inherentes a la Globalización…  por eso, hasta que no pusimos nuestra humanidad dentro del avión de la línea turca… Ver más.

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Encuesta: ¿cuál de las siguientes derrotas fue la más contundente en la historia del Imperio Bizantino? Resultados y Feedback. Yarmuk (636): enfrentamiento entre bizantinos y árabes. Las fuerzas imperiales llegaron extenuadas a la batalla, luego de una guerra larga e ininterrumpida contra el estado sasánida. Unos 200.000 hombres componían sus filas, pero la distinta procedencia de los mismos hacía que las líneas bizantinas estuviesen impregnadas de una gran cuota de heterogeneidad poco fiable al momento de entrar en batalla. Entre la ingente masa de soldados había árabes ghasánidas aliados, unos doce mil en total, quienes, junto a su príncipe, Jabalah ibn-al-Aiham al-Ghassani, defeccionaron al bando rival. Los árabes, por su parte, contaban con una fuerza integrada por unos 25.000 jinetes, peor armados, pero mucho más ágiles que la pesada formación cristiana. En medio de una tormenta de arena infernal, los generales bizantinos Vahan y Tritirio, de un lado, y el comandante musulmán del otro, dieron la orden de avanzar. Encadenados entre sí para evitar el desbande, los bizantinos pelearon sin valor; fueron aplastados y en su mayor parte terminaron muertos o cautivos. Yarmuk abrió a los invasores árabes la puerta trasera de las provincias romanas emplazadas entre Antioquía, al Norte, y la península del Sinaí, al Sur. Ver más.

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Las murallas terrestres de Constantinopla. Un sistema defensivo casi perfecto. II Parte (final). El ambiente, pesado y cargado con la tensión de largas jornadas de lucha cuerpo a cuerpo, se puede cortar hasta con una espada desafilada. Es la madrugada del 29 de mayo de 1453; los címbalos y timbales turcos suenan sin pausa arengando a la tropa para el combate que está por reanudarse en un nuevo y dramático acto que será en definitiva el último de la épica batalla. Constantinopla es aún una ciudad cristiana, la capital del milenario Imperio Romano. No lo será por mucho tiempo más. Está a escasas tres o cuatro horas de asistir a la muerte de su último emperador y a tres o cuatro horas también, de cobijar al primer sultán de su historia. El final de la Edad Media se debate entre los esfuerzos desesperados de los defensores por rechazar las cargas del enemigo y los fogonazos de un inmenso cañón que un renegado húngaro, Urban, ha construido especialmente para Mehmet II el Conquistador. El foso, a poco, se irá cubriendo con los cadáveres de sitiadores y sitiados; a la postre un árbol se enseñoreará sobre el campo de batalla marcando con su impronta el lugar donde se perdieran tantas almas; a su derecha seguirá retumbando el “bum-bum” de los tambores otomanos. Ver más.

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Las murallas terrestres de Constantinopla. Un sistema defensivo casi perfecto. I Parte. El sistema defensivo terrestre de Constantinopla, erigido en tiempos de Teodosio II, se extiende sin solución de continuidad desde las orillas del Mar de Mármara hasta las del Cuerno de Oro, si bien la sección original llegaba hasta lo que actualmente se conoce como el Palacio del Soberano. La idea de construir un complejo conformado por una triple línea de obstáculos, es decir, foso y doble muralla, surgió de la esposa de Teodosio II, Atenais y del prefecto Flavio Ciro. Los trabajos comenzaron hacia el año 439, terminándose ocho años después, justo para desairar y hacer retroceder al invencible Atila. Desde entonces Constantinopla resistió airosa numerosos asedios; ante sus muros desfilaron ignominiosamente ávaros, eslavos y persas, además de búlgaros, árabes y varegos. En 1204 los cruzados consiguieron conquistar la ciudad atacando la sección marítima de sus murallas. Dos siglos y medio más tarde, los turcos otomanos, bajo el acicate del sultán Mehmet II el conquistador, apelarían a la artillería para doblegar la resistencia de los defensores en la zona de Topkapi. El Imperio Romano de Oriente tocaría a su fin el 29 de mayo de 1453, casi mil años después de que las murallas terrestres fueran erigidas gracias al sueño de una mujer. Ver más.

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La batalla de Myriokefalon o Tzivritze. ¿Golpe psicológico o derrota decisiva? Part V (Final): Conclusiones, anexos y fuentes documentales. Cuando Romano IV Diógenes partió hacia Oriente en 1071, el gran objetivo de la campaña era terminar con las incursiones y razzias del invasor selyúcida y restablecer las fronteras acorde con los límites establecidos casi sobre la línea del Eúfrates (Dvin, Van, Edesa y Antioquía). Asia Menor era a la sazón una provincia enteramente bizantina y, aunque el sistema de estratiotas estaba al borde del colapso, existía una aceitada administración desplegada a lo largo de los themas anatólicos que hundía sus raíces en la capa de ricos terratenientes que pululaban en la península. Por el contrario, en 1176, al momento de emprender la marcha, Manuel era la cabeza de un Imperio eminentemente europeo. De las provincias asiáticas poco era lo que quedaba luego del desastre de Mantzikert; apenas el litoral egeo y póntico y algunos parches de autoridad dispersos por Cilicia y Antioquía. La estrategia había cambiado sensiblemente ajustándose a lo que dictaminaba la realidad: los turcos estaban firmemente afincados en el corazón de Capadocia y hacia allí partió el tercer Comneno para intentar quebrantar de una vez y para siempre su poderío. Ver más.

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La batalla de Myriokefalon o Tzivritze. ¿Golpe psicológico o derrota decisiva? Parte IV: una jornada plagada de yerros: Myriokefalon. Bajo el intenso calor del sol estival, con la disentería afectando a gran parte de la tropa y el agua empezando a escasear, conducir a un ejército de entre treinta y cuarenta mil hombres por la “loca desertissima turcorum”, una tierra que apenas daba para el sustento de sus escasos habitantes, debió de haber sido todo un reto para el emperador. Manuel, que había descartado la idea de dar media vuelta y regresar por el altísimo costo político que ello le supondría, marchaba confiado pese a todo y hasta quizá un poco más aliviado: ya no valía la pena seguir dudando; el punto de no retorno había quedado atrás al rebasar la frontera y entrar en territorio enemigo. El ejército imperial, desde su salida de las bases en Lopadio, había avanzado en perfecto orden, priorizando la protección de los vagones que portaban las vituallas, el agua y las máquinas de asedio. Es muy probable que se dispusieran exploradores para marchar adelante, oteando el horizonte, mientras que, más atrás, los carros junto con los no combatientes, circulaban a una distancia prudencial, flanqueados por los soldados de a pié. Ver más.

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La batalla de Myriokefalon o Tzivritze . ¿Golpe psicológico o derrota decisiva?  Parte III: El viaje hasta las estribaciones de Tzivritze. Apenas iniciado su libro VI, Nicetas Choniates nos da una pista acerca de los motivos que condujeron tanto a Manuel como a Kilij Arslan a desdecirse de los viejos tratados de paz y a prepararse para la guerra: “Los siguientes hechos fueron también realizados por el emperador Manuel I Comneno.  Dejemos pues que nuestra narración prosiga y registre cada evento acorde con el lugar y el tiempo en los que se produjeron. Desde que el sultán Kilij Arslan II no abrazara la paz por ser perjudicial para su enriquecimiento, mientras que era siempre más rentable tener a sus turcos pillando sobre los límites del Imperio, el emperador una vez más marchó contra él. El basileo no quería permitir que el gobernante turco durmiera y, como si pinchara a una bestia hambrienta enloqueciéndola, lo provocó a librar batalla, despertándolo de su guarida. Es más, ni los armisticios, las treguas, los pactos, los tratados, ni aun las negociaciones de los embajadores pudieron prevenir o evitar ataques mutuos, dado que ambas partes eran propensas a realizar actos osados y temerarios. Ansiosos por la guerra, ellos marchaban uno contra el otro al menor pretexto”. Ver más.

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La batalla de Myriokefalon o Tzivritze . ¿Golpe psicológico o derrota decisiva?  Parte II: los años previos a la gran batalla. Con referencia al acuerdo de paz alcanzado entre Manuel y Kilij Arslan tras la campaña bizantina de 1161, Sir Steven Runciman es por demás preciso y concluyente en su gran trabajo sobre las cruzadas: “Bajo esta luz (el historiador se refiere al tratado aludido) debemos juzgar la política oriental de Manuel. Había ganado una importante batalla para su prestigio y había sojuzgado, temporalmente al menos, a los selyúcidas, amenaza principal de su imperio. Su victoria proporcionó a los francos algunas ventajas. Nur ed-Din no había sido vencido pero sí atemorizado. Ya no intentaría un ataque directo contra territorio cristiano. Al mismo tiempo, la paz con los selyúcidas volvió a abrir el camino por tierra a los peregrinos de Occidente. Aumentó su número y el que no llegaran más se debió a la política occidental, a las guerras entre los Hoenstaufen y los partidarios del Papa en Alemania e Italia y a las luchas de Capetos y Plantagenet en Francia. Pero aunque Bizancio seguiría ejerciendo la influencia preponderante durante los próximos veinte años en el norte de Siria, sus verdaderos partidarios entre los francos fueron muy pocos”. Ver más.

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La batalla de Myriokefalon o Tzivritze . ¿Golpe psicológico o derrota decisiva?  Parte I: introducción. Extracto: ¿Combate decisivo o apenas una refriega fronteriza? La batalla de Myriokefalon o Miriocefalo tuvo lugar el 17 de septiembre de 1176 y, como una espina clavada en la sandalia de un peregrino, dejó su impronta en la conciencia de los bizantinos tal como sucediera cien años antes con Mantzikert (19 de agosto de 1071). Hacia finales del año 1175 el poderío de los turcos selyúcidas, bajo el acicate del sultán Kilij Arslan II (1156-1192), se había tornado tan amenazante que el basileo Manuel I Comneno Megas (1143-1180) decidió confrontarlo de manera definitiva. La idea del emperador era marchar directamente sobre la capital del sultanato de Rum, la ciudad de Qonya o Ikonium, a fin de someterla nuevamente al mandato imperial. Pero la empresa se malograría en los tortuosos pasos de Tzivritze, a raíz de una emboscada hábilmente dispuesta por el sultán. Al decir de algunos contemporáneos, fuentes de primera mano en algunos casos, el emperador bizantino ya no volvería a recuperar la sonrisa ni su característico humor jovial tras el desastre; no obstante, ¿tuvo el enfrentamiento de Myriokephalon las mismas dimensiones de tragedia, los mismos efectos a largo plazo que Mantzikert? Es lo que trataremos de develar a continuación. Ver más.

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La Noche Oscura del Alma: Segunda Cruzada   (1144-1148): El Señor Galo Garcés Ávalos nos deja desinteresadamente su comentario sobre la novela histórica de referencia. Compañero de lista en Imperio Bizantino y acabado conocedor de la época bizantina de los Paleólogos, su opinión se merece un post en exclusiva. Veámosla pues: La novela de Guilhem de Encausse, “La Noche Oscura del Alma”, es un vívido y auténtico relato de la Segunda Cruzada, aquella nefasta empresa que dejó menguado a perpetuidad el prestigio militar de los francos frente a los cada vez más hostiles y organizados musulmanes del Cercano Oriente. A la caída de Edesa (1144) en manos del carismático y poderoso líder musulmán, Zengi, la Cristiandad Occidental vio con terror cómo el primer estado latino fundado en Levante era aniquilado por los agresivos guerreros infieles del atabeg de Mosul. Ante lo comprometido de la situación, ningún ejército franco de la Tierra Santa pudo ayudar concretamente a Edesa debido a muchos factores. Jerusalén, capital del reino homónimo, estaba bajo la regencia de la reina viuda Melisenda, apoyada por su arrogante primo y condestable, Manasés de Hierges, los cuales minimizaban la figura del joven e impetuoso rey Balduino III, hijo de la soberana . Ver más (post) (página).

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Línea de Tiempo 1025 – 1204. Imperio Bizantino, Italia y Próximo Oriente. La dinastía Macedónica alcanzó su punto álgido bajo el reinado de Basilio II (976-1025), el conquistador de Bulgaria. Las leyes contra el latifundio y la denodada protección de los emperadores macedónicos habían permitido la proliferación de la pequeña propiedad y de los soldados campesinos. Pero tras la muerte del Bulgaróctonos, la organización administrativa de themas colapsó en cuestión de unos pocos años, por lo que hubo que volver a reformular el sistema de la propiedad de la tierra al igual que los lazos de sumisión y vasallaje. A renglón seguido se expone una línea de tiempo que comprende el período 1025 – 1204, con los principales hechos registrados en el ámbito de Bizancio, durante el reinado de la dinastía de los Comnenos. Esto és, las disputas por el poder entre el partido civil y el militar, el ascenso al trono de la familia Ducas, el advenimiento de los turcos selyúcidas, la batalla de Mantzikert, el encumbramiento de la Dinastía Comneno, la réplica cristiana a la marejada turca a través de las cruzadas,  la amenaza normanda, la invasión bizantina de Italia llevada adelante por Manuel I Comneno,  el fortalecimiento de los selyúcidas de Rum, Myriokhepalon, la conquista de Constantinopla por la Cuarta Cruzada, etc.  Ver más o descargar en PDF.

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Alejo I Comneno (1048-1118): estadista, soldado y emperador. Parte II: el final de una etapa. Hacia el año 1080 los turcos selyúcidas golpeaban a las puertas de Europa habiendo conquistado las grandes ciudades romanas de Anatolia: Cesarea, Amasea, Teodosiópolis, Iconio, Nicea, Sebastea y Esmirna. En el otro extremo del Imperio, los normandos de Roberto Guiscardo se aprestaban para acometer las provincias europeas desde Epiro y un poco más hacia el Norte, los pueblos de las estepas pillaban a voluntad las aldeas del thema de Paristrion. Hacía falta la mano sabia y experimentada de un hombre que salvara a Bizancio del ocaso iniciado tras la muerte de Basilio II Bulgaróctonos (963-1025), proceso que se había acelerado tras la crucial derrota de Mantzikert (1071). La familia de los Comneno no solo entregaría a un patriota para ocuparse de la gran empresa restauradora, sino también a uno de los más valiosos emperadores bizantinos: Alejo I (1081-1118). Fuente de primera mano invalorable para la reconstrucción del período subsiguiente a la gran batalla de Mantzikert , “La Alexiada” fue escrita por Ana Comneno, hija de Alejo e Irene Ducas, en el lapso de tiempo comprendido entre el final del reinado de su hermano, Juan II el Bueno (1118-1143), y los comienzos del mandato de su sobrino, Manuel I Megas (1143-1180). Ver más o descargar PDF.

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Regímenes comunales en el Mediterráneo oriental (Siglos XII y XIII): El estudio de los movimientos comunales en las postrimerías de la Alta Edad Media es un tema que ha desvelado a numerosos historiadores durante el siglo XX. La manera de abordarlo ha sido por lo general considerar la aparición de las comunas no como un fin en sí mismo sino como un medio para neutralizar la acometida sistemática de los principales poderes de la época, poderes que por otra parte se repartían las riquezas del modo de producción imperante en el medioevo, es decir, el feudalismo. Nos referimos a la gran propiedad y a la Iglesia. Si bien las conclusiones de los estudios pueden ser tan disímiles como reveladoras, una cosa parece cierta: el embrión comunero fue engendrado por el renovado vigor que las relaciones comerciales adquirieron desde mediados del siglo XI, por la apertura de Occidente hacia los mercados orientales, producto de la I Cruzada (1097-1099) y de las expediciones subsiguientes, y por los mayores excedentes resultantes del gran movimiento de roturaciones en los campos del sudoeste de Francia (Condado de Tolosa y Vizcondado de Trencavel, es decir, la zona del Languedoc). Ver más o descargar pdf.

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Mapas y gráficos de batallas: Los mapas, al igual  que los gráficos de batallas, son elementos indispensables a la hora de entender e interpretar la Historia. La presente colección comprende, entre otros,  planos, gráficos y mapas tales como: Constantinopla en el siglo XII, el reino Vándalo, el imperio de Justiniano I el Grande, la expansión islámica en el siglo VII, el imperio de Basilio II el Bulgaráctonos, las invasiones selyúcidas, las grandes batallas de Bizancio, las batallas de Mantzikert (1071),  Calavrytae (1078) y Constantinopla (IV Cruzada 1203-1204), el imperio en los tiempos de Constantino VII Porfirogénita, Nicéforo III Botaniates, Alejo I Comneno, Juan II el Bueno, Manuel I Megas, Alejo II Comneno, Andrónico I Comneno, Isaac II Ángel, Alejo III y Alejo IV Ángel, las Cruzadas (I, II, III y IV), Europa durante los siglos XI, XII, XIII y XIV, Languedoc, Occitania y Ultramar, Asia Menor, Siria, Cilicia y las Cruzadas, progresión y derrotero de la Peste Bubónica, los señoríos armenios, themas y pronoias (Basilio II y Alejo I, respectivamente). Todos los mapas y gráficos son de propiedad de Guilhem de Encausse. Su distribución gratuita está permitida unicamente con fines didácticos a partir de la presente página, no así su venta o comercialización ya sea en formato digital o impreso, la que queda terminantemente prohibida. Ver más.

Calavrytae etapa 5

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La batalla de Calavrytae (1078). El susodicho enfrentamiento puede considerarse como un eslabón más en la extensa saga de sangrientas luchas fratricidas que desgarraron los territorios imperiales en el siglo XI. En parte corolario de la batalla de Mantzikert (19 de agosto de 1071), en parte, resultado de las poderosas fuerzas centrífugas que seguían atentando contra la unidad territorial del Imperio, Calavrytae tuvo, no obstante, un costado positivo para los bizantinos. Y es que desde el campo sangriento del Halmiro se erigió una personalidad única, sin la cual el último período de esplendor que irradió Constantinopla en el siglo XII no hubiera sido posible: Alejo Comneno. A pesar de convalidar en los hechos aquello contra lo cual tanta energía habían gastado los emperadores macedónicos, es decir, el encumbramiento de la aristocracia militar, la batalla de 1078 también hizo las veces de mecanismo de selección natural al exaltar mediante la victoria al más calificado exponente de dicha clase. El presente trabajo incluye una evaluación detallada de la táctica y estrategia empleada por cada bando como así también un análisis acerca de los mayores beneficiarios y damnificados por el resultado del enfrentamiento. Ver más o descargar PDF.

Alejo I Comneno

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Alejo I Comneno (1048-1118): estadista, soldado y emperador. Parte I: de Mantzikert a Calavrytae. Hacia el año 1080 los turcos selyúcidas golpeaban a las puertas de Europa habiendo conquistado las grandes ciudades romanas de Anatolia: Cesarea, Amasea, Iconio, Nicea, Sebastea, Teodosiópolis y Esmirna. En el otro extremo del Imperio, los normandos de Roberto Guiscardo se aprestaban para acometer las provincias europeas desde Epiro y un poco más hacia el Norte, los pueblos de las estepas pillaban a voluntad las aldeas del thema de Paristrion. Hacía falta la mano sabia y experimentada de un hombre que salvara a Bizancio del ocaso iniciado tras la muerte de Basilio II Bulgaróctonos (963-1025), proceso que se había acelerado tras la crucial derrota de Mantzikert (1071). La familia de los Comneno no solo entregaría a un patriota para ocuparse de la gran empresa restauradora, sino también a uno de los más valiosos emperadores bizantinos: Alejo I (1081-1118). Fuente de primera mano invalorable para la reconstrucción del período subsiguiente a la gran batalla de Mantzikert , “La Alexiada” fue escrita por Ana Comneno, hija de Alejo e Irene Ducas, en el lapso de tiempo comprendido entre el final del reinado de su hermano, Juan II el Bueno (1118-1143), y los comienzos del mandato de su sobrino, Manuel I Megas (1143-1180). Ver más o descargar PDF.

Mantzikert

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Mantzikert. El Contrasentido de su Significación. IV (Final). Que la Historia de Bizancio, larga y tortuosa, estuvo plagada de episodios de flagrante traición o inquina no es motivo de sorpresa. Sin embargo, a juzgar por los hechos que tuvieron lugar en el campo sangriento de Mantzikert y después, en los pasillos palaciegos de la capital, no cabe duda de que la clase senatorial y burócrata cometió un acto de suprema torpeza, primero, al abandonar al emperador a su suerte en el fragor de la batalla y, segundo, al resolver su destitución. Por boca de Psellos sabemos que, a poco de hacerse cargo del trono, los Ducas, Miguel y Juan, empezaron a adoptar una serie de disposiciones con la intención de consolidar el nuevo gobierno, una de las cuales fue obviamente convocar al ex funcionario de Eudocia, a colaborar con el usurpador: “No obstante, el emperador, una vez a salvo, se preocupó de mí antes que de ningún otro y envió emisarios a que siguiesen mi rastro y me buscasen por todos los rincones del Palacio” (“Cronografía”, pág. 452). Miguel Ataliates, más solidario en la tragedia y a diferencia de Psellos, aún trata de reivindicar el papel de Romano IV Diógenes, mencionando sus cualidades de guerrero osado y valiente y experto en el arte de la guerra. Ver más o descargar PDF.

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Novela Histórica. Versión promocional. La Noche Oscura del Alma,  Segunda Cruzada (1144-1148). La Noche Oscura del Alma, Segunda Cruzada (1144-1148) es una novela histórica que narra las peripecias de los ejércitos comandados por los reyes Conrado III de Alemania y Luis VII de Francia en su afán por alcanzar la Tierra Santa y defenderla de la creciente amenaza del Islam (cuya reunificación ha comenzado bajo la égida de Zengi y de Nur ed-Din). El autor ofrece un vívido relato de la difícil interacción del mundo occidental con el Imperio Bizantino, una dialéctica plagada de envidias e incomprensiones mutuas a la hora de enfrentar el peligro común que amenaza a la Cristiandad. El lector, por su parte, podrá entrar en contacto con una diversidad de ambientes característicos de la Edad Media que van desde los más abigarrados y bélicos hasta los más íntimos y familiares, donde los protagonistas entrelazan sus historias detrás de un sueño común: Jerusalén. Libertad y esclavitud son los extremos de una experiencia terrenal que guía a los principales protagonistas en la búsqueda de Dios y del honor, aunque en algunos casos el precio a pagar sea la miseria, la indiferencia y la resignación cuando no la muerte exigida como sacrificio supremo en pos de la amistad y el amor. Ver más o descargar PDF.

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País Cátaro: las mejores fotos. Occitania o el País Cátaro, hermano en la desgracia de Bizancio bajo la piel de las descarriadas cruzadas pergueñadas por Inocencio III (Papa desde 1198 a 1216), a comienzos del siglo XIII. En el presente post se ofrece un compendio con las mejores fotos del mediodía francés. Intimidantes castillos, ciudades orgullosas de su pasado y pintorescas villas  conforman el mosaico que antaño se conocía como la zona de Languedoc (tierras dónde se hablaba la lengua occitana). Quéribus, Montsegur, Roquefixade, Foix, Las Tours, La Montaña Negra, Saissac, Peyrepertuse, Puilaurens, Tolosa, Avignonet (el sitio de la matanza de los inquisidores), Muret (lugar de la famosa batalla homónima donde los cruzados de Simón de Montfort vencieron a Pedro II de Aragón y a sus aliados), Carcasona (capital de los vizcondes de Trencavel), Mirepoix, Narbona, Termes, Arques, Aguilar, Coustaussa, Béziers, Durfort, Villerouge-Termenés, Usson, Lordat, Padern, la iglesia carolingia de Vals,  Albi, Caraman, Cambiac, Laurac le Grand, entre otros, se hallan comprendidos en esta magnífica galería de más de 100 fotos (que incluye además dos mapas de la región y una breve reseña histórica referida a los tiempos de la cruzada albigense). ¡A disfrutar se ha dicho! Ver más.

2da Cruzada

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La II Cruzada. El sitio de Damasco (La liebre mató al halcón). Al tercer día de sitio los cristianos recién consiguen armar un par de máquinas de asedio: dos colosales trabucos que accionados mediante un contrapeso disparan enormes piedras a partir de una vara que mide casi doce metros de largo. En ocasiones, frustrados por la falta de progreso en el asedio, cargan el soporte de la vara con cadáveres putrefactos de guerrilleros y los arrojan hacia el interior de la ciudad buscando intimidar a los defensores. Otras veces los proyectiles son cabezas rebanadas o extremidades y hasta caballos o perros muertos; en cualquier caso el objetivo es desatar una epidemia entre los damascenos con tanta inmundicia que se lanza dentro del recinto amurallado. Y por cierto, sentarse a esperar a que el tiempo haga lo suyo. El problema, sin embargo, es que el tiempo se está agotando. En el campamento cruzado han empezado a esparcirse rumores acerca de refuerzos paganos que descienden por las márgenes del Orontes. Los escuchas de Balduino aseguran que se trata de los aliados de Unur, Nur ed-Din y su hermano, Saif ed-Din, con los ejércitos combinados de Alepo y Mosul. Algunos barones locales comienzan a darse cuenta del terrible error que han cometido volviéndose contra Damasco. Ver más.

Puerta de Belgrado o Xilolerkos.

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Imágenes de Constantinopla. Un compendio con las mejores fotos de  Constantinopla (28 de mayo – 04 de junio de 2009). Santa Sofía, las murallas terrestres y marítimas, las puertas de la Ciudad, las ruinas de Bucoleón y del Hipódromo, el Acueducto de Valente, las ruinas de San Polieucto, la Iglesia de Panagia de Blaquernas, la iglesia-mezquita, los Mosaicos del Gran Palacio, San Salvador en Cora, el complejo de Pantocrator, La iglesia de Constantino Lips, el Monasterio de Pantepoptes, Santa María de los Mongoles y sus pronunciadas subidas y bajadas, la cisterna de la Basílica, el foro de Teodosio, las columnas de los emperadores Constantino I el Grande, Marciano y Constantino Porfirogénita, los palacios imperiales, el complejo de Anemas-Isaac, el templo de San Juan de Trullo, la Iglesia del Mirelaión, el Punto Cero o Millión, el obelisco de Teodosio, la columna serpenteada griega, entre otros, se hallan comprendidos en esta estupenda  galería de mas de 150 fotos. También, como no podía ser de otra manera, se resalta la negligencia o  el ovido que sufren actualmente algunos monumentos o edificios históricos de la época bizantina, aunque claro, haciendo una mención honorífica para el caso de las restauraciones.  Se incluyen imágenes de algunas de las principales mezquitas. Ver más.

sitio de Araima

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La II Cruzada. Araima bajo ataque. Luego del fallido asalto a la ciudad de Damasco, el  hijo bastardo de Alfonso Jordán, Beltran, ha conseguido ocupar el castillo de Araima (Qalaat al-Arima, ubicado a medio camino entre Tortosa, al Norte, y Trípoli, al Sur). Acompañado por su hermana Elvira, y por su amigo, Guillaume de Castelsarrasín, el noble tolosano pretende incitar, desde ese nido de águilas que es la fortaleza, a los habitantes de Trípoli para que se rebelen contra el conde Raimundo II (1137-1152), a quién él considera un usurpador. Pero sus planes chocan con la indiferencia de sus supuestos súbditos y una oportuna coalición musulmana encabezada por los señores de Alepo y Damasco, Nur ed-Din y Unur respectivamente, se planta delante de Araima para exigir su entrega inmediata. A medida  que pasan los días, el destacamento tolosano hace lo que puede para resistir, mas la sed, el hambre y la superioridad numérica de los sitiadores pronto harán mella entre las paredes aunque no en la fe de sus defensores. En Araima la situación es delicada. El agua de la cisterna se está acabando y las mulas ya no pueden descender a las fuentes para llenar las ánforas que cargan sobre sus lomos. Los arqueros paganos les disparan tanto a ellas como a los guías que las conducen, sin el menor remordimiento. Ver más.

Mantzikert

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Mantzikert. El Contrasentido de su Significación. III. “Entonces, mientras el emperador de los romanos es conducido hacia el campo enemigo como un prisionero de guerra, nuestro ejército se dispersa. Sólo una pequeña parte escapó, mientras que la mayoría, o bien fueron hechos prisioneros, o bien cayeron bajo las espadas rivales” (Miguel Psellos, “Cronografía”, pág. 448). En el campo sangriento de Mantzikert Bizancio perdió todo excepto su honor, el que únicamente fue salvado gracias al arrojo y a la valentía de Romano. Pero nada más. Enardecidos por la estupenda victoria y arengados por los imanes, los turcos se dispersaron por la comarca persiguiendo la larga estela de fugitivos que tomaba el sendero de Melitene. Entretanto, el basileo y algunos de sus oficiales eran conducidos al campamento de Alp Arslan para ser presentados en tanto que curiosas e inesperadas preseas ante el sultán. Miguel Ataliates da cuenta en su “Historia” que el sultán, reacio aún a tomar por cierto el rumor de la cautividad del emperador quiso estar seguro de la verdadera identidad de su prisionero, la que finalmente pudo ser confirmada por los embajadores que dos días antes habían visitado el campamento cristiano para solicitar una tregua. Entonces, saltando a los pies de Romano, el potentado musulmán… Ver más o descargar PDF.

Mantzikert

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Mantzikert. El Contrasentido de su Significación. II. Dignos depositarios del legado romano, los bizantinos nunca dejaron de concebir la guerra como un arte en permanente evolución. La aparición recurrente de enemigos o el incidental encumbramiento de los tradicionales obligaban a los estrategas griegos a trabajar a destajo en la innovación del equipamiento, en el desarrollo de nuevas tácticas de combate, en la planificación de la logística, en el establecimiento de un servicio eficiente de enfermería y en la implementación de modificaciones en el armamento, entre otras cosas. Así pues, del legionario tradicional empleado extensivamente por los cuerpos de infantería hasta bien entrado el siglo VI, el ejército imperial había ido alterando la dosificación de hombres de a pié y jinetes acorde al mandato de las circunstancias. A punto tal que, hacia finales del siglo X, durante el reinado de Basilio II, los regimientos de caballería pesada o catafractas habían desbancado de su puesto de honor a las viejas cohortes de legionarios de pilum y gladius (en realidad, ya desde los tiempos de Justiniano I se venía dando tal proceso de sustitución). De paso, la experiencia, adquirida con el transcurso de los años sirvió como una constante fuente de retroalimentación que se evidenciaba… Ver más o descargar PDF.

Mantzikert

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Mantzikert. El Contrasentido de su Significación. I. Batallas decisivas en la historia de la Humanidad hubo muchas. Desde la Antigüedad Clásica, pueden seleccionarse un centenar sin recurrir a un libro de Historia; recordemos algunas de ellas eludiendo detalles: Kadesh, Maratón, Salamina, Siracusa, Gaugamela, Zama, Cannas, Cartago, Carras, Alesia, Farsalia, Actio, Teutoburgo, Adrianópolis, Campos Cataláunicos, Tricameron, Yarmuk, Qadissiya, Nehavend, Balatista, Hastings, Navas de Tolosa, Hattin, Constantinopla (1204), Kalka, Kulikovo, Campo de los Mirlos, Nicópolis, Ankara, Crecy, Agincourt, Varna, Constantinopla (1453), Rodas, Moachs… la lista es interminable y eso que solo hemos alcanzado las postrimerías de la Edad Media. De todas ellas quizá sea Mantzikert una de las más dramáticas al mismo tiempo que una de las menos tenidas en cuenta por la historiografía occidental. Se puede llegar a afirmar sin temor a equivocarse que, inclusive, se le ha dado mayor trascendencia al enfrentamiento de Poitiers (Carlos Martel contra una fuerza expedicionaria árabe) el cual, en honor de la verdad, nunca llegó a superar en cuanto a magnitud y trascendencia a una mera riña fronteriza de avanzadillas expedicionarias. Sin duda alguna, Mantzikert fue mucho más que eso … Ver más o descargar PDF.

Los Comnneos y el reino armenio de Cilicia

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Los Comnenos y el Reino Armenio de Cilicia. VII (Final). El Reino Armenio de Cilicia o pequeña Armenia. Pero no todo era lo bueno que parecía ser en la baronía regida por la dinastía roupénida. Con su apostasía Mleh se había granjeado acérrimos enemigos entre un pueblo que no le había hecho asco en el pasado a martirios, éxodos y persecuciones con tal de conservar su fe. Tener a un líder cuya autoridad dependía de los caprichos e intereses de Nur ed-Din no mejoraba la situación para la población armenia, la que en definitiva advertía tan solo un cambio en el régimen dominante en virtud del cual los odiados musulmanes habían reemplazado a los no menos populares cismáticos. Es cierto, habían existido roces entre las diferentes confesiones cristianas que esporádicamente acabaron en enfrentamientos armados. E inclusive hubieron renombrados armenios que hicieron las veces de visires en la corte de los califas fatimitas de Egipto. Pero de allí a luchar como tropas auxiliares bajo las órdenes del atabek de Alepo era una cuestión que para numerosos nobles sonó a flagrante humillación. En efecto, Nur ed-Din había resuelto que el mejor uso que podía dar a su títere armenio era empleándolo en la lucha contra el gran rival del vecindario, el sultán turco de Iconio. Ver más o descargar PDF.

Los Comnneos y el reino armenio de Cilicia

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Los Comnenos y el Reino Armenio de Cilicia. VI. Constantino Coloman, duque de Cilicia. Mientras Manuel y sus aliados combatían en Anatolia contra Kilij Arslán II, Andrónico Eufobeno, el gobernador imperial de Cilicia, tuvo que vérselas con una revuelta encabezada por el príncipe roupénida Esteban, hermano de Thoros II. La partida de Manuel rumbo a Constantinopla había alentado a algunos barones indóciles del Antitauro a bajar a la planicie para saquear el territorio a voluntad. No está claro si los revoltosos pretendían liberarse de la autoridad imperial o simplemente les guiaba un deseo de venganza hacia los griegos en sus algaradas, pero de lo que no quedan dudas es que Andrónico se tomó en serio el asunto cuando la comarca en torno a Marash fue pillada por el noble armenio. Sin hombres suficientes para conjurar el peligro en el campo de batalla, el gobernador griego decidió jugárselo todo en una celada. Invitó a Esteban a acudir a su palacio en Tarso para homenajearle y en pleno banquete ordenó a su guardia que arrestase a los comensales quienes a continuación fueron asesinados de manera truculenta (acorde con las fuentes armenias). El asesinato de Esteban llenó de ira a Thoros. El noble armenio, que había permanecido relativamente tranquilo en las montañas… Ver más o descargar PDF.

Linajes

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Linajes reinantes en Europa Oriental, África y el Cercano Oriente. En el presente artículo se expone de manera clara y concisa un detalle de las diferentes dinastías y casas reinantes que gobernaron a lo largo y ancho de Europa oriental, África y el Cercano Oriente. Imperio Romano de Oriente hasta su caída en poder de los turcos otomanos  u osmanlíes (1453), Despotado de Epiro, Imperio de Trebizonda (dinastía de los Grandes Comnenos), Imperio de Nicea, Imperio Latino de Oriente, Imperio de Tesalónica, Emirato Danisméndida (Sebastea y Melitene), Sultanato de Rum (selyúcidas de Iconio o Konia), Emirato de Menguchek (Erzincan y Divrig), Emirato Salduquí (Teodosiópolis o Erzurum), Emiratos Ortóquidas de Hsian Haifa y Amida, (Diarbekir), Khartpurt y Mardin, Zengíes (Mosul, Alepo, Sinjar y Jezireh), Estados Ayubíes (Egipto, Damasco, Alepo y Mayyafaraquin), Emirato Tigmúrida (Atabeks de Armenia), Imperio Otomano (lapso comprendido únicamente entre la fecha de su establecimiento o fundación y la muerte de Fatih Mehmet II, el conquistador de Constantinopla), Reino de Georgia, Baronía y Reino Armenio de Cilicia (Roupénidas y Hethoumianos) y Reino Normando de Sicilia (hasta Guillermo III). Ver más o descargar PDF.

La Pronoia

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La Pronoia. Hablar de la pronoia como una variedad del feudalismo occidental ha generado no pocas controversias entre los estudiosos del tema. Los mayores avances en torno al estudio de la pronoia han venido de la bizantinología soviética, pero inclusive entre los historiadores pertenecientes a esta escuela, existen posturas encontradas respecto a la clasificación de las relaciones de sumisión social en tanto que relaciones vasalláticas. No obstante, no es el objetivo del presente trabajo establecer una relación simbiótica entre feudalismo y pronoia. Muy por el contrario, lo que trataré de explicar es el funcionamiento de la institución, a partir de los diferentes elementos que la componen. El establecimiento del grado de parentesco con el feudalismo es una tarea que excede el alcance del presente trabajo. La confusión reinante en torno al sistema que nos ocupa nace precisamente de intentar comprender su funcionamiento haciendo hincapié en la significación del término. Pronoia es una palabra que tiene un significado tan amplio como abstracto. Se deriva de las palabras pro o antes y noeo o pensar, contemplar. Usada en sentido religioso quiere decir providencia, proveer e inclusive, previsión. Fuera de ese ámbito, pronoia significa también preocupación por algo o alguien, cuidado, control… Ver Más o descargar PDF.

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Los Comnenos y el Reino Armenio de Cilicia. V. La última visita de un emperador a Cilicia y Siria. Al frente del ejército imperial, Manuel se presentó ante las murallas de Antioquía el 12 de abril de 1159. Tenía el firme propósito de realizar una entrada solemne a la ciudad, una especie de desfile triunfal con el que el basileo pensaba hacer patente su supremacía sobre los nuevos vasallos orientales, Thoros II y Reinaldo de Chatillon. Ni siquiera los rumores de alzamientos populares intencionalmente esparcidos por los cortesanos del príncipe lograron disuadirle de su propósito. Así, pues, calzándose una cota de malla para prevenir cualquier atentado se decidió a seguir adelante con sus planes. La marcha de la guardia varega en la vanguardia, desplegada en bizarra formación, dejó boquiabiertos a los habitantes que se habían dado cita para contemplar tan inusual espectáculo. Detrás de aquella, y flanqueado por los principales dignatarios del Principado, que avanzaban a pié, venía Manuel montado en un impecable destrero y y vestido regiamente para la ocasión. Llevaba su cota de malla cubierta por una túnica de seda color púrpura y sobre su cabeza, la corona de diademas brillaba como una aureola celestial reflejando los rayos del sol. Reinaldo de Chatillon, conduciendo su humanidad… Ver más o descargar PDF.

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Los Comnenos y el Reino Armenio de Cilicia. IV. Thoros II vasallo de Manuel I Comneno. Durante los años posteriores a 1152 ya no volvería Manuel a probar suerte en la llanura ciliciana. Andaba escaso de soldados nativos y la deslealtad de los mercenarios le había llevado a perfeccionar el sistema de la pronoia para tratar de arrimar recursos a sus menguados cuadros castrenses. Pero la stratiotikè pronoia estaba aún en pañales por lo que debió una vez más acudir a la diplomacia, ansioso por contener el creciente poderío del líder roupénida. Habiendo perdido la capacidad de generar adhesiones al otro lado de las Puertas Sirias, el emperador se vio obligado a tantear a sus vecinos musulmanes de Capadocia con tal de amedrentar a los armenios. No tenía de todos modos muchas opciones: tras la muerte de Mohamed ibn Ghazi los danisméndidas habían perdido la brújula, enzarzados en continuas luchas fratricidas o enfrentados con sus rivales de Iconio, Mosul, Digrig y Erzurum (Teodosiópolis). Además sus territorios habían dejado de lindar con los de Thoros luego de que el sultán Masud estableciese su control sobre una extensa franja de tierra que corría desde Marash hasta Kaisun, Aintab y Duluk. Solo quedaban los selyúcidas de Iconio y a ellos recurrió el basileo, apelando a su inagotable erario.  Ver más o descargar PDF.

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Los Comnenos y el reino Armenio de Cilicia. III. Cambian las tornas. En su lecho de muerte, Juan II debió evaluar detenidamente los atributos y defectos de sus presuntos herederos varones. La elección no era una cuestión menor para el emperador ya que de la misma dependía por un lado, el hecho de asegurarse una sucesión pacífica y, por el otro, el mantenimiento de la exitosa política de restauración imperial implementada por su padre. Alejo y Andrónico, sus hijos mayores, habían muerto al inicio de la campaña y solo quedaban Isaac y Manuel. Quizá con la ayuda del turco Juan Axuch, su amigo de la infancia, y seguramente analizando el comportamiento demostrado por ambos en los asuntos de estado, el moribundo basileo prefirió a su hijo menor. Hizo jurar a sus generales que respetarían la decisión tomada y, delante de ellos, colocó la corona imperial en la cabeza de Manuel. Murió poco después con la tranquilidad de haber evitado al Imperio una sucesión traumática. La resolución de Juan al cabo demostraría sus frutos. En Manuel confluían algunos de los valores que habían caracterizado a su padre y a su abuelo; tal vez el más importante era su sentido de responsabilidad seguido allí nomás por una concepción de liderazgo que, habiéndola heredado, reforzaría con el correr del tiempo… Ver más o descargar PDF.

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Los Comnenos y el Reino Armenio de Cilicia. II. Los intentos de reconquista. Las maniobras de distracción realizadas durante los meses previos al ataque habían logrado su objetivo y así pudo corroborarlo Juan cuando, al frente de sus tropas, se puso a la ofensiva. Con el aporte de algunos contingentes templarios y asistido por el príncipe de Antioquía y el conde de Edesa, el emperador marchó directo contra los territorios de Zengi, ubicados al este de Harenc. Sin problemas capturó la plaza fronteriza de Bizaa y como una tromba cayó después sobre Alepo. Pero la gran ciudad se hallaba fuertemente defendida y Juan, que esperaba tomar a sus defensores por sorpresa, prefirió esquivarla y continuar la marcha hacia el Sur para restablecer la línea defensiva que Zengi había quebrado con sus expediciones del año 1132. El 20 de abril de 1138 dejó Alepo a sus espaldas y, desafiando a los arqueros de la caballería ligera musulmana, la emprendió contra las fortalezas que Zengi tenía en el limes con el principado de Antioquía. El 22 tomó Athareb; el 23, Zerdana; el 25, Maarat al-Numan, y el 27 hacía lo propio con Kafartaba. A continuación, torciendo hacia el Oeste, se volvió hacia el valle del Orontes para poner sitio a la importante plaza munquidita de Shaizar, donde reinaba un … Ver más o descargar PDF.

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Los Comnenos y el Reino Armenio de Cilicia. I. La fundación del estado armenio de Cilicia. La Política oriental de Bizancio en el Siglo XII. La obsesión de los basileos bizantinos del siglo XII por controlar Cilicia todavía hoy sigue siendo tema de debate. Juan II (1118-1143) y Manuel I (1143-1180) hicieron grandes esfuerzos por eliminar la resistencia de los armenios en la zona. Ocasionalmente consiguieron colocar guarniciones leales en las principales ciudades y fortalezas cilicianas, pero al cabo el daño generado a las arcas del Imperio fue mayor que los beneficios cosechados en el campo político y militar. Durante el siglo XII, el reino armenio de Cilicia servía de nexo entre los territorios asiáticos del Imperio Bizantino y los estados francos de Ultramar: Trípoli, Jerusalén, Edesa y Antioquía. Precisamente eran éstas dos últimas plazas las que despertaban el interés de los emperadores de Constantinopla. Ambas habían constituido las avanzadillas del Imperio frente al Islam durante el siglo XI, y los bizantinos las habían perdido tras el descalabro provocado por la derrota de Manzikert en 1071. A partir de esa fatídica fecha, tanto Antioquía como Edesa habían alternado suerte entre el flujo y reflujo de la marea selyúcida y la habilidad de algunos príncipes armenios del lugar. Ver más o descargar PDF.

La IV Cruzada

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La IV Cruzada (1203-1204). De Manuel I Comneno a Alejo IV Ángel. En 1180, con la muerte de Manuel I Comneno (1143-1180), el Imperio Bizantino empezó un proceso de lenta pero inexorable decadencia. La época pos Manuel fue en muchos aspectos similar a la etapa pos Justiniano. En ambos casos, el acometimiento de grandes metas había dejado al Imperio en la ruina económica. Pero el caso del tercer gran Comneno tenía el agravante de que los beneficios del comercio internacional se hallaban en manos extranjeras (Venecia y Génova), el interior de Asia Menor estaba en poder de los turcos seljúcidas y gran parte de los Balcanes era un polvorín a punto de estallar (rebelión generalizada de servios y búlgaros). Todo ésto, sin mencionar que entre las Iglesias de Roma y Constantinopla existía un cisma irreversible. Aniquilada la dinastía Comnena por la misma población de Constantinopla (algunas fuentes latinas dicen que a Andrónico I Comneno lo despellejaron vivo e hirvieron sus huesos en un caldero), tocó regir los destinos del Imperio a una seguidilla de emperadores ineptos pertenecientes a la casa de los Ángel: Isaac II Ángel (1185-1195), Alejo III Ángel (1195-1203) e Isaac II (nuevamente) y Alejo IV Ángel (1203-1204). Más hubiera valido un asno en el trono. Ver más.

Miguel VIII

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Miguel VIII Paleólogo. II Parte. El reinado del valeroso general según la óptica de Sir Steven Runciman. Sir Steven Runciman (James Cochran Stevenson Runciman, 7 de julio de 1903 – 1º de noviembre de 2000) nos ofrece una valiosa información acerca de Miguel VIII en su obra “Vísperas Sicilianas, una historia del mundo mediterráneo a finales del siglo XIII”. Es cierto, el tema central de la misma no se refiere a la vida y obra del emperador oriental que había recapturado la ciudad de Bizancio, sino que se concentra en los acontecimientos ocurridos en la isla de Sicilia, en vísperas de la invasión con la que Carlos de Anjou pretendía apoderarse de su hijuela mediterránea, el extinto Imperio Latino de Constantinopla. Runciman, refiriéndose al Miguel VIII, no duda en resaltar dos aspectos negativos de su personalidad. Falta de escrúpulos por un lado, y crueldad y deslealtad por el otro. En palabras de Runciman, Miguel se revelaría como un personaje frío y calculador al momento de planear y ejecutar el golpe que le encumbraría como basileo. Su joven colega y legítimo emperador, Juan IV Láscaris lo pagaría bien caro: sería cegado y depuesto por el ambicioso Paleólogo. No obstante, Runciman también le reconoce una cuota de idoneidad para el cargo, calificándole de “gobernante justo y vigoroso… Ver más.

constantinopla

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Odón de Deuil y Constantinopla. Dice Odón de Deuil acerca de Constantinopla (Historia de las Cruzadas, Vol. 3): Constantinopla es la gloria de Grecia. Rica en fama y más aún en fortuna, la ciudad tiene forma triangular, como si de una embarcación se tratase. En su esquina interna yace Santa Sofía y el palacio de Constantino, en el que hay una capilla santificada por reliquias sagradas. La ciudad está cercada en dos de sus lados por el mar; del lado derecho por el brazo de San Jorge y del izquierdo, por un estuario con brazos, de cuatro millas de longitud. En este lugar se haya emplazado el palacio de Blaquernas que, a pesar de ser bastante bajo, se yergue con distinción a raíz de su elegancia y de su refinada arquitectura. En sus tres lados el palacio ofrece a sus habitantes el triple placer de gozar alternativamente del mar, del campo y de la ciudad. El exterior del edificio tiene un encanto casi incomparable y su interior sobrepasa cualquier cosa que pueda escribir sobre él. Está decorado con oro, de varios colores, y el piso está pavimentado con mármol. Definitivamente no se si atribuirle su belleza a la sutileza del arte o la preciosidad de los materiales. En el restante lado del triángulo que forma la urbe se encuentra la campiña. Este está resguardado por torres y una doble muralla que se extiende por cerca de… Ver más.

Emperadores

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Los mejores emperadores de Bizancio. Alejo I Comneno (1081-1118): hábil estratega, concienzudo político, brillante militar, planificador eximio, se puede hacer con él una larga lista de sustantivos con adjetivos calificativos grandilocuentes y rimbombantes. A Alejo le correspondió lidiar casi simultáneamente con los normandos, con los cruzados de Pedro el Ermitaño y con aquéllos de la cruzada señorial de Raimundo de Tolosa, Esteban de Blois, Godofredo de Bouillón y demás, sin mencionar a los de las cruzadas de 1101. También tuvo que vérselas con los turcos de los emiratos levantados desde las cenizas de Manzikert: Chaka, Menguchek, Danishmend, Abul Kasim, y Suleimán ibn Kutulmish. Al Norte, entretanto, debió soportar una invasión de los pechenegos o patzinaks, que supo conjurar exitosamente. Recapturó Nicea y gran parte del Asia Menor, dándose el gusto de vencer a los selyúcidas hasta el último día de su largo reinado (Filomelio, 1115). Alejo I mostró grandes dotes de estadista y organizador cuando debió lidiar con los ejércitos cruzados que, desde diferentes puntos, atravesaban sus dominios. Cuando en 1081 el basileo asumió la púrpura imperial, el estado bizantino había mudado el núcleo central de sus tierras desde el Asia Menor a los Balcanes. Los turcos selyúcidas… Ver más.

Luis VII

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Odón de Deuil. La Cruzada de Luis VII, rey de Francia. El siguiente es un pasaje extraído de los Documentos Relativos a la Historia de las Cruzadas, Vol. 3, París (Paul Guethner, 1949), 20-23, perteneciente al cronista Odón de Deuil (La Cruzada de Luis VII, rey de Francia). … Desde Nicomedia tres rutas diferentes salen para Antioquía. El camino de la izquierda es el más corto y si no se presentan obstáculos durante la marcha en tres semanas se lo puede recorrer con facilidad. No obstante, a los doce días de travesía se alcanza Iconio, la capital del sultán, que es una ciudad fuerte y nobilísima. El territorio franco se halla a cinco jornadas de camino a partir de ese punto. Un ejército considerable, reforzado por la fe, podría tener éxito si no tuviera que vérselas con cadenas montañosas cubiertas de nieve en invierno. El camino de la derecha es más apacible y mucho mejor provisto que el de la izquierda. Sin embargo el fuerte viento procedente de la costa, sumado al inconveniente que presentan los ríos y torrentes invernales, demora al viajero hasta tres veces más de lo que lo hacen los turcos y las nevadas por la otra ruta. En el camino del medio las conveniencias y dificultades se atemperan. Es más largo pero más seguro que la ruta corta y más corto que la ruta larga, aunque mucho más pobre…

Constantinopla, reina de ciudades

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Constantinopla, la reina de las ciudades. La ceremonia de coronación de Manuel fue la chispa que encendió en Constantinopla unos días sin parangón. El esplendor de las fiestas que siguieron, para las que los funcionarios de la tesorería no repararon en gastos, hizo empalidecer a las tradicionales celebraciones que anualmente se organizaban para conmemorar la decisiva victoria de Juan Kaloianes sobre los pechenegos. Batidas de caza, torneos de caballeros, justas de trovadores, paseos a caballo, cenas de gala, representaciones teatrales, bufonadas: Constantinopla, más que una ciudad, parecía una feria cosmopolita que no se cerraba nunca. Diariamente llegaban a ella mercaderes, embajadores, peregrinos, aventureros y oportunistas procedentes de todos los puntos cardinales. En sus calles, los puestos de comerciantes y tenderos se hallaban atiborrados de mercancías tan variadas como exóticas: camellos de Arabia, halcones gerifaltes y azores de Francia, especias de China, alfombras de Damasco, tapices de India, esclavos de Rusia… Y ni que hablar del gentío que, como hormigas invadiendo un huerto, se movía mirando y admirando los tesoros de la urbe; cada iglesia, cada monumento arrancaba una expresión de pasmo a la multitud que, sin darse por satisfecha, marchaba al siguiente… Ver más.

Cronica de Skilitzes

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La guardia varega. 1. Orígenes: Hacia el año 980 Constantinopla ya había sido asediada unas seis veces por guerreros bárbaros procedentes del Norte, contra los cuales las fuerzas imperiales ya habían combatido también en tierras búlgaras diez años antes. Estos guerreros de imponente aspecto (cuyas raíces se hundían en Escandinavia) eran consumados navegantes que habían tenido éxito en establecerse como clase dominante en las tierras de los eslavos, sobre las estepas rusas. Desde allí habían establecido contactos comerciales con los basileos de Constantinopla y, cuando no se hallaban trocando esclavos por mercancía manufacturada, se la pasaban asolando con sus ligeras naves el litoral del Mar Negro y en especial, el Mar de Mármara. Así se habían plantado por primera vez frente a las murallas de la gran ciudad del bósforo en el 860 y luego, en 907, 911, 941, 945 y 971 (lo harían por última vez en 1043), aunque siempre sin que la fortuna les acompañase. En 988, cuando la guerra civil en territorio bizantino estaba llegando a su punto culminante, el por entonces ignoto emperador Basilio II, conocido más tarde como “Bulgaróctonos”, se vio obligado a acudir hacia el Norte en busca de ayuda. Estaba urgido por sus derrotas y reveses frente a las experimentadas fuerzas de los gobernadores militares… Ver más.

Miguel VIII

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Miguel VIII Paleólogo (1259-1282). ¿Emperador estadista o autócrata improvisado? Previos: Miguel VIII fue el fundador de la dinastía Paleólogo, la última que gobernaría Bizancio antes de su caída en manos de los turcos el 29 de mayo de 1453. Regente primero del emperador Juan IV Ducas Lascaris y déspota después, recuperó Constantinopla de manos del emperador latino Balduino II en 1261. Al poco tiempo se convirtió en emperador asociado junto a su hijo menor Andrónico para finalmente despojar al legítimo basileo, Juan IV, a quien cegó y deportó. De Miguel VIII puede decirse sin ninguna duda que fue uno de los últimos grandes emperadores de Constantinopla, aunque sus métodos y políticas han sembrado desconcierto entre los historiadores y dividido las aguas entre acólitos y detractores. El debate se centra en la activa política occidental de Miguel y en su indiferencia hacia los asuntos de Oriente. Veamos el caso en detalle: A) Defensores de Miguel VIII: • Los turcos rumi no representaban un peligro hacia mediados del S. XIII debido a que la irrupción de los mongoles había fragmentado tanto sus tierras como su poder de antaño. Según los defensores de esta postura el verdadero enemigo se encontraba del otro lado, entre las filas de las ambiciosas repúblicas marítimas… Ver más.

Movimientos economicos

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Un breve análisis de los movimientos económicos durante el siglo VI. El siglo V: el oro declina como patrón de intercambio en Occidente. Nos dice Maurice Lombard en “El oro musulmán”: “El empobrecimiento en oro de Occidente, la concentración del mismo en las ciudades comerciales del Oriente mediterráneo, el dominio del gran comercio por los levantinos dueños del oro -tres circunstancias que deben relacionarse íntimamente y que dominan la economía del mundo romano desde finales del siglo II- son sucedidas por la crisis del Imperio en el siglo III, el abandono de Roma por Constantinopla y las invasiones bárbaras, todo lo cual viene a acentuar el desequilibrio existente en la distribución del oro entre Oriente y Occidente”. Con ciudades más populosas, opulentas y ricas, una clase comercial avezada y curtida merced a la experiencia de las civilizaciones que nacieron, prosperaron y pasaron por el Cercano Oriente desde los principios de la Antigüedad, con una autoridad central mucho menos dispersa que la detentada por el soberano occidental, económicamente mejor dotado a través de actividades eminentemente urbanas que en Occidente solo podían darse en Roma (frente a Constantinopla, Antioquia, Alejandría y otras ciudades medianas tales como Tesalónica, Nicea, Atenas, Sardes, Jerusalén… Ver más.

peste negra

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La “Muerte Negra” o Peste Bubónica. Parte I: Previos. Agente causante y agente transmisor. Se conoce como Pasturella Pestis al bacilo causante de la enfermedad. El mismo se aloja en la sangre de la rata o en el estómago de la pulga. La transmisión al ser humano deviene de la picadura de la pulga o de la mordedura de la rata, en su versión rattus rattus, común en las malolientes bodegas de los barcos medievales o en los precarios sistemas cloacales de las ciudades de esa época. El contagio genera en el hombre la manifestación bubónica de la enfermedad o la infección de los pulmones, según cómo sea transmitida la enfermedad a partir del primer contagio (es decir, de la picadura del insecto o de la mordedura del roedor). Variedades: Una alternativa, el contagio mediante picadura o mordedura, generaba en la persona que contraía la enfermedad una infección en la corriente sanguínea que se manifestaba por medio de bubones y hemorragias internas. Esta variedad se propagaba mediante el contacto. La restante opción de contagio, de género neumónico, procedía de la misma respiración del infectado y era mucho más virulenta y aparentemente mortífera. En todos los casos, la velocidad de la enfermedad para ocasionar la muerte de la persona afectada era asombrosa. Ver más o descargar PDF.

Cruzadas

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Cruzadas: Período 1097-1212. I Cruzada (1097-1099): Síntesis: Hasta el año 1070 las invasiones turcas del Asia Menor fueron consideradas en Constantinopla como un anacrónico re-acomodamiento de las fuerzas subsistentes en el seno del Islam. Nadie les prestó la debida atención; gobernada por el partido “civilista” (nobleza civil), el Imperio debió aguardar a que un miembro de la aristocracia militar se hiciera cargo del asunto: Romano IV Diógenes. Pero Romano fue completamente derrotado por los selyúcidas en Mantzikert (19 de agosto de 1071) a la vez que traicionado en el fragor de la lucha por miembros del partido rival, personificados por el linaje de los Ducas. En cierto modo, Mantzikert fue el corolario de la lucha entre la nobleza civil y la aristocracia castrense a la vez que el mayor desastre militar en la Historia del Imperio Bizantino. Su magnitud caló hondo en cada una de las facciones que la utilizaron como excusa para sus enfrentamientos personales. En primer lugar significó la pérdida irreversible del interior de Asia Menor, el corazón territorial de dónde habían salido los mejores soldados campesinos. En segundo término, la burocracia civil, merced a la traición, pudo momentáneamente seguir dictando su voluntad desde el palacio de los basileos. En tercera instancia… Ver más.

Guilhem. ©

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