Imperio Bizantino

Historia de Bizancio enfocada principalmente en el período de los Comnenos

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Miguel VIII Paleólogo. II Parte.

Publicado por Guilhem en Abril 30, 2007

Miguel VIII Paleólogo.

El reinado del valeroso general según la óptica de Sir Steven Runciman

Sir Steven Runciman (James Cochran Stevenson Runciman, 7 de julio de 1903 – 1º de noviembre de 2000) nos ofrece una valiosa información acerca de Miguel VIII en su obra “Vísperas Sicilianas, una historia del mundo mediterráneo a finales del siglo XIII”. Es cierto, el tema central de la misma no se refiere a la vida y obra del emperador oriental que había recapturado la ciudad de Bizancio, sino que se concentra en los acontecimientos ocurridos en la isla de Sicilia, en vísperas de la invasión con la que Carlos de Anjou pretendía apoderarse de su hijuela mediterránea, el extinto Imperio Latino de Constantinopla.

Runciman, refiriéndose al Miguel VIII, no duda en resaltar dos aspectos negativos de su personalidad. Falta de escrúpulos por un lado, y crueldad y deslealtad por el otro. En palabras de Runciman, Miguel se revelaría como un personaje frío y calculador al momento de planear y ejecutar el golpe que le encumbraría como basileo. Su joven colega y legítimo emperador, Juan IV Láscaris lo pagaría bien caro: sería cegado y depuesto por el ambicioso Paleólogo. No obstante, Runciman también le reconoce una cuota de idoneidad para el cargo, calificándole de “gobernante justo y vigoroso, desinteresado consigo mismo y generoso con sus enemigos, y, sobre todo, consagrado al bienestar de su imperio”. Sir Steven llega a aseverar que los latinos pronto le reconocerían como a un enemigo inflexible y que su otrora competidor, Miguel de Epiro, se alarmaría seriamente.

Más adelante, Runciman se ocupa de analizar con detenimiento la política asiática de Miguel postrera a la recaptura de Constantinopla (1261). En este punto ya no es condescendiente con el primer soberano Paleólogo. Habiendo contenido a los selyúcidas de Iconio (Rum) mediante una telaraña de alianzas con los mongoles (su yerno era el Ilján Abaga), Miguel VIII se encontró de pronto con que el debilitamiento de los sultanes rumi tenía una faceta negativa: en torno a las fronteras nicenas se estaban organizando numerosos emiratos reforzados por inmigrantes turcos que llegaban en oleadas empujados por sus aliados mongoles de Oriente. Así, mientras el interés principal de los bizantinos se volcaba a la reconquista de las antiguas provincias europeas, la desidia comenzaba a desmenuzar las posesiones asiáticas de los campesinos-militares que se habían establecido bajo el patrocinio de los Láscaris en el alto valle del Meandro y en las adyacencias de los desiertos salinos del corazón de Anatolia. Un proceso irreversible de feudalismo comenzó a fagocitarse casi sin resistencia los viejos territorios nicenos al mismo tiempo que se incrementaban los impuestos vertiginosamente para pagar a los mercenarios que luchaban en los Balcanes. Por fin, en el invierno de 1280 una combinación de emires turcos invadió el valle del Meandro y puso sitio a la ciudad de Tralles, la moderna Aydin, que dominaba la llanura baja del Meandro. Miguel despachó contra ellos a su hijo Andrónico, pero no pudo disponer de muchas tropas, ya que el grueso de ellas marchaba en ayuda de Berat, en la lejana Albania. Andrónico no consiguió salvar la ciudad y Tralles se rindió. Sin resigarse el príncipe pasó todo el año 1281 queriendo establecer una frontera firme al norte del Meandro para proteger Esmirna y el valle del Lycus.

No duda Runciman, sin embargo, en reconocerle a Miguel VIII uno de los mayores méritos de su reinado, después de la recaptura de Constantinopla: “Pero la financiación y la fijación de las fechas fueron obras del emperador de Constantinopla”, afirma el historiador.

Es indudable pues que la figura de Miguel VIII ha despertado entre los historiadores de este período un cúmulo de polémicas en torno a la verdadera dimensión de su figura y a la trascendencia de su reinado. La gran victoria de Pelagonia, la reconquista de Constantinopla y la eficaz diplomacia esgrimida para poner en movimiento las “Vísperas Sicilianas” son hechos innegables. Pero lamentablemente también lo fueron la indigencia, el olvido y la inoperancia demostrada en el otro extremo de las fronteras, donde la desidia se enquistó sobre las almenas y parapetos de las viejas fortificaciones que habían defendido los territorios nicenos desde 1204. Tras la reconquista de Bizancio, las telarañas y los nidos de los estorninos reemplazaron en las murallas de las ciudades asiáticas a los soldados de las guarniciones.

En torno de la figura de Miguel VIII Paleólogo se produjo la lucha invisible que usualmente se libra bajo la égida de los personajes polémicos de la Historia: improvisación versus planificación, dinamismo y dialéctica versus meditación y estudio, impulso y reflejo versus pruebas de ensayo y error, en definitiva eficiencia frente a eficacia. Miguel fue un funcionario, un general y un emperador eficiente, de ello no caben dudas. Pero, ¿fue un gobernante eficaz? Si la reconquista de Constantinopla se considerase un éxito duradero (1261-1453), podríamos responder afirmativamente. No obstante, no hay que olvidar que Nicea caería en manos turcas apenas cincuenta años después de la muerte del emperador y con ella, casi todo el Asia Menor. En su obstinación por desplazar el centro de gravedad de los asuntos nicenos hacia Europa, Miguel no reparó en el hecho de que su accionar negligente en la frontera asiática estaba poniendo a los turcos en el umbral de la misma Constantinopla.

Guilhem de Encausse

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6 comentarios para “Miguel VIII Paleólogo. II Parte.”

  1. Galo escribió

    cuantas tropas bizantinas se enfrentaron a los franceses de Napoles en la batalla de Berat, en Albania???
    supe que el general que los comandaba era el habil Miguel Tarcaniotas, y que los franceses eran comandados por un tal Hugo de Sully. se que los franceses desembarcaron 8000 hombres en Epiro y capturaron y saqueron la ciudad de Butrinto, posesion de Niceforo I Comneno Ducas, despota de Epiro, luego marcharon hacia Berat y se enfrentaron al General Miguel Tarcaniotas.

  2. Albert escribió

    Me pregunto porqe no mencionas al ejercito almogavar, qe sin duda influyo mucho en el futuro emperador el echo de qe su padre Andronico los llamara para hacer el trabajo del ejercito imperia.

    • Guilhem escribió

      No me he referido a los almogavares por que básicamente mi especialidad es el período de los Comnenos. El tema almogavar es un tópico apasionante que ha entregado y sigue ofreciendo mucha tela para cortar. Si me pides mi opinión, considero nefasto su paso por Constantinopla, Tracia y las secciones asiáticas que aun respondían al emperador.

  3. Albert escribió

    Cierto, basta con pensar en el el hecho de que la mayoria de ciudades anatolicas prefirieron ofrecer resistencia al ejercito imperial (formado por despiadados almogavares) que celebrar su entrada y permitir saqueos por parte de los mercenarios descontrolados.

  4. ferrolobo escribió

    Mis felicitaciones al autor de este blog.
    Lo he descubierto hoy.
    Madre mía cuanta cantidad de información.
    Apasionante tema.
    Enhorabuena de nuevo Guilhem, gracias por tu trabajo, considérame un asiduo.

    • Guilhem escribió

      Gracias Ferrolobo. Tambien te felicito por tu Web. La he visitado en un par de ocasiones. El tema de los almogávares es como una espina clavada en la carne, por que con ellos se podría haber salvado el gran bastión oriental de la Cristiandad. Fue una de las última oportunidades. Sin embargo, no pudo ser.

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